jueves, 29 de noviembre de 2012

Muralismo


Luis Gonzalez Camarena


El Muralismo es un movimiento artístico de carácter indigenista, que tuvo sus inicios tras la Revolución Mexicana (1910). Los objetivos de esta corriente consisten en socializar el arte y rechazar la pintura tradicional de caballete, y cualquier otra obra procedente de los círculos intelectuales.
El Muralismo propone la producción de obras monumentales para el pueblo en las que se retrata la realidad mexicana, las luchas sociales y otros aspectos de su historia. En México, esta corriente fue uno de los fenómenos más decisivos de la plástica contemporánea iberoamericana y sus principales protagonistas fueron: Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros.

Diego Rivera.

El movimiento se internacionalizó hasta 1930 y se extendió a otros países de América.

El impulsor de este movimiento fue José Vasconcelos, filósofo y primer secretario de Educación Pública de México quien, tras la Revolución, pidió a un grupo de artistas jóvenes revolucionarios que plasmaran en los muros de la Escuela Nacional Preparatoria de la ciudad de México la imagen de la voluntad nacional.
Los artistas tenían total libertad para elegir los temas y mostrar un mundo nuevo sobre las ruinas, la enfermedad y la crisis política surgida tras la Revolución. En general, es una crítica social de modo estético y puro. Que tratan de denunciar las injusticias que se cometían y la tristeza del pueblo mexicano ante la violencia y opresión que se acababa de vivir en torno  la revolución.
Siqueiros


Los muralistas, influidos por el pasado precolombino y colonial, desarrollaron un arte monumental y público inspirado en lo tradicional y popular, terminando así con el academicismo reinante, exaltando su cultura y origen precortesiano.

Cauces del Indigenismo:

Concepción histórica de Diego Rivera: descripción minuciosa de una idílica vida cotidiana antes de la llegada de los españoles.

Por otro, la de José Clemente Orozco: Integra las culturas indígenas en el contexto de una religiosidad violenta; su obra épica la realizó con suficiente ironía, amargura y agresividad como para encarnar una imagen verdadera y convincente del mundo moderno, con su despiadada lucha de clases, teniendo como tema obsesionante el del hombre explotado, engañado y envilecido por el hombre.

David Alfaro Siqueiros: Fue el único que se interesó por acercar a la pintura moderna los valores plásticos de los objetos prehispánicos.

Siqueiros


El muralismo se desarrolló e integró fundamentalmente en los edificios públicos y en la arquitectura virreinal. Los muralistas se convirtieron en cronistas de la historia mexicana y del sentimiento nacionalista, desde la antigüedad hasta el momento actual. La figura humana y el color se convierten en los verdaderos protagonistas de la pintura. En cuanto a la técnica, redescubrieron el empleo del fresco y de la encáustica, y utilizaron nuevos materiales y procedimientos que aseguraban larga vida a las obras realizadas en el exterior.
El introductor de nuevas técnicas y materiales fue Siqueiros, que empleó como pigmento pintura de automóviles (piroxilina) y cemento coloreado con pistola de aire; Rivera, Orozco y Juan O’Gorman emplearon también mosaicos en losas precoladas, mientras que Pablo O’Higgins utilizó losetas quemadas a temperaturas muy altas. Las investigaciones técnicas llevaron también al empleo de bastidores de acero revestidos de alambre y metal desplegado, capaces de sostener varias capas de cemento, cal y arena o polvo de mármol, de unos tres centímetros de espesor.
Desde 1922 hasta nuestros días no se han dejado de hacer murales en México, lo que prueba el éxito y la fuerza del movimiento. En la década de 1930, la internacionalización del muralismo se extendió a Argentina, Perú y Brasil, y fue adoptado incluso por Estados Unidos en algunos de sus edificios públicos.
Camarena


Dato Curioso: Siqueiros fue el primero en hacer graffiti callejero en la ciudad de Los Ángeles.

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